El diagnóstico organizacional puede ser definido como el proceso de medición de la efectividad de una organización desde una perspectiva sistémica. La efectividad incluye tanto las capacidades de desempeño de tarea (decir, cuán bien estructurados se encuentran los diversos componentes de la organización y cómo funcionan en su logro de tarea), como el impacto que tiene el sistema organizacional.
El diagnóstico organizacional debe ser capaz de reflejar y explicar el modo de operar de la organización, y convertirse en un instrumento válido en la comunicación científica. Este análisis se hace para evaluar la situación de la empresa, sus problemas potencialidades y vías eventuales de desarrollo.
Dentro del diagnóstico organizacional, existen distintas perspectivas, dependiendo de cuál sea su objeto de estudio y su finalidad. A modo de resumen, podemos diferenciar:
- Perspectiva social: esta perspectiva evaluar las funciones y procesos midiendo los efectos provocados en los distintos subsistemas
- Estudio de los ejecutivos: mide si los participantes de las organizaciones identifican y resuelven los problemas de forma exitosa, haciendo uso de los recursos disponibles.
- Subsistemas dentro de la organización: miden las formas de relacionarse entre los distintos departamentos y divisiones, en relación con la eficacia global de la organización.
- Grupos informales: sirve para medir y conocer sus dinámicas y como facilitan (o no) la eficacia organizacional
- Individual: se centra en el grado en que la organización tiene un impacto positivo en el bienestar de las personas